¿Cuántas veces te habría gustado recibir una palmadita en la espalda, una felicitación de tu jefe o simplemente las gracias? Seguramente muchas. Pero démosle la vuelta a la tortilla: ¿cuántas veces tú has animado a tu equipo?
Tenemos tendencia a centrar el mundo alrededor de nuestras personas y sin querer, olvidamos dar y sólo pensamos en recibir.





